En el ajetreo y las exigencias del mundo moderno, a menudo olvidamos un aspecto crucial: la autocompasión. Pero ¿qué es realmente la autocompasión? Según Kristin Neff, destacada psicóloga y autora del libro “Autocompasión: Detente para que puedas empezar a crecer”, es la capacidad de tratarnos a nosotros mismos con la misma amabilidad, empatía y comprensión que tendríamos hacia un amigo querido. En esta travesía de autodescubrimiento, explicaremos cómo cultivar esta valiosa cualidad puede transformar nuestra relación con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.
¿Qué es la verdadera autocompasión?
La autocompasión es la habilidad de tratarnos a nosotros mismos con amabilidad y comprensión cuando estamos pasando por momentos difíciles, cometiendo errores o enfrentando desafíos. No se trata de autocompadecernos para mantenernos en un estado de victimismo, sino de reconocer nuestras luchas y tristezas sin juzgarnos ni criticarnos de manera excesiva.
En lugar de decirnos cosas como “Soy un fracaso total” o “Nunca puedo hacerlo bien”, la verdadera autocompasión nos permite hablarnos a nosotros mismos como lo haríamos con un amigo que necesita apoyo. Se trata de ser nuestro propio amigo, brindándonos comprensión y aliento en lugar de golpearnos con críticas negativas.
¿Cómo la autocompasión nos ayuda en la vida cotidiana?
- Reducción del estrés: Cuando nos tratamos con amabilidad y aceptación, reducimos el estrés y la ansiedad. En lugar de sumergirnos en pensamientos negativos, podemos enfrentar los problemas con más claridad y calma.
- Aceptación de los errores: Todos cometemos errores, es parte de ser humano. Con la autocompasión, en lugar de flagelarnos por ellos, aprendemos de ellos y nos damos la oportunidad de mejorar.
- Construcción de resiliencia: La verdadera autocompasión nos ayuda a ser más resistentes ante los reveses de la vida. Nos permite levantarnos después de caer, en lugar de quedarnos derrotados en el suelo.
- Mejora en las relaciones: Cuando nos tratamos bien a nosotros mismos, también aprendemos a ser más compasivos con los demás. Esto mejora nuestras relaciones y nos permite construir conexiones más sólidas.
Ejemplos de verdadera auto compasión en acción:
No conseguiste el trabajo que querías: En lugar de decirte “Soy un completo fracaso”, practica la autocompasión diciéndote: “Es comprensible que esté decepcionado/a, pero esta experiencia me enseñará cosas nuevas para la próxima oportunidad.”
Olvidaste un evento importante: En lugar de castigarte con pensamientos como “Soy un desastre”, date un respiro y di: “Todos cometemos errores, me disculparé y trataré de estar más presente en el futuro.”
Has sido duro/a contigo mismo/a por no estar a la altura de tus expectativas: En lugar de seguir criticando, date un abrazo emocional y recuerda que está bien no ser perfecto/a. Todos tenemos altibajos.
En conclusión, la autocompasión es un poderoso aliado en nuestras vidas. Nos permite tratarnos con amabilidad, manejar los problemas de manera más saludable, entender que todos enfrentamos dificultades y nos permite crecer como persona. Al abrazarla, aprendemos a aceptarnos con nuestras imperfecciones y a construir resiliencia frente a los desafíos. Recordemos ser amables con nosotros mismos y cultivar una actitud de compasión en nuestro día a día. ¡Somos merecedores de nuestra propia compasión y amor incondicional! ¡Tú te lo mereces!
Referencias bibliográficas
Neff, K. (2015). Self-Compassion: The Proven Power of Being Kind to Yourself. William Morrow.
